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Nochevieja en pareja en casa: 12 ideas para despedir el año los dos solos

Nochevieja en pareja en casa, y distinta a todas: 12 ideas para despedir el año los dos, doce retos para la última hora y qué hacer si los niños están en casa.

Oopsia·16 min de lectura
Una pareja sentada en una cama deshecha justo después de medianoche, a la luz de una lámpara de mesilla, frente con frente y riendo; ella con un camisón de seda rojo y una copa de champán en la mano, él sin camiseta, fuegos artificiales tras la ventana y una camisa tirada sobre las sábanas

La Nochevieja ya la habéis pasado de todas las maneras. En casa de unos amigos, mirando el reloj del horno a la espera de las campanadas. En un restaurante, con menú cerrado, bolsa de cotillón y una canguro cobrando tarifa de fin de año. Y estos últimos años, en el sofá, dando cabezadas delante de la tele antes de que el reloj de la Puerta del Sol empezara a sonar.

Una Nochevieja en pareja en casa no necesita casa rural ni billete de avión para ser inolvidable. Lo que la hace distinta es que no se parezca a ninguna otra noche del año: ni el horario de siempre, ni la ropa de siempre, ni el «¿nos vamos a la cama?» de las once y cuarto. Y es la única noche en que a todo el mundo le parece normal que os quedéis despiertos hasta tarde, los dos.

Aquí tenéis doce ideas para despedir el año en casa, en el orden de la noche, de la primera copa al desayuno del 1 de enero. Después encontraréis doce retos para la última hora del año, uno cada cinco minutos hasta las campanadas, y qué hacer cuando los niños están en casa.

¿Por qué pasar la Nochevieja en pareja en casa?

Porque es la única manera de tener la noche entera. Fuera, las doce son de todo el mundo: os besáis en medio de un salón lleno de gente, esperáis un taxi a la una y media y volvéis a casa a pagar a la canguro. En casa, las doce son solo vuestras, y lo que viene después también.

Hay una condición, y es ahí donde fallan la mayoría de las Nocheviejas en casa: la noche tiene que ser distinta. Una cena un poco mejor que de costumbre seguida de la tele es un martes con langostinos. Todas las ideas de abajo rompen un hábito concreto: la hora de la cena, la habitación donde se come, la ropa que lleváis o la manera de recibir las doce.

Antes del 31: cuatro cosas que dejar resueltas esa semana

Una buena noche se decide en parte antes. Estos cuatro puntos llevan diez minutos, una noche de la semana de Navidad.

  • Los niños: si pueden dormir en casa de los abuelos, pedidlo ya, que ese hueco vuela. Si no, proponed a otra pareja de amigos un intercambio: vosotros os quedáis con sus hijos el 30 o el 1, ellos con los vuestros el 31. Y si los niños se quedan en casa, leed la sección que les dedicamos más abajo: todo tiene arreglo.
  • El plan: elegid juntos tres o cuatro ideas de la lista, no más. Doce ideas en una noche es una carrera de obstáculos. Tres ideas bien hechas son un recuerdo.
  • La compra: el 31 muchas tiendas cierran antes y están a reventar. Hacedlo todo el 30, cubitera, cava y uvas incluidos, además de lo que pidan las ideas que hayáis elegido.
  • Los móviles: mandad las felicitaciones a la familia y a los amigos hacia las once y media, y guardad los dos móviles en un cajón. Dejad solo uno, apartado, para el temporizador y las campanadas.

Doce ideas originales para una Nochevieja en pareja en casa

Están ordenadas según el momento de la noche en que encajan. Elegid tres o cuatro que se enlacen: una para empezar, una o dos para el centro de la noche, una para las doce.

1. La primera cita, otra vez: os conocéis a las nueve

Uno de los dos sale de casa a las nueve menos diez, da la vuelta a la manzana y llama al timbre a las nueve en punto, vestido como para una primera cita. Durante todo el aperitivo hacéis como si no os conocierais: os presentáis, os tratáis con cortesía exagerada, os hacéis las preguntas de una primera copa. «¿Y tú a qué te dedicas?» tiene otra gracia cuando sabéis la respuesta desde hace quince años. El juego se acaba cuando uno de los dos se sale del papel, y el que se ríe primero sirve el cava.

2. La ropa la elige el otro, y la interior, roja

La mañana del 31, cada uno deja sobre la cama la ropa que el otro llevará por la noche, ropa interior incluida, y el otro se la pone sin rechistar. Esa es la regla que hace todo el juego: no se rechaza lo que el otro ha elegido. Y como manda la tradición para empezar el año con suerte, la ropa interior es roja: un buen pretexto para regalar unas bragas, un tanga o unos calzoncillos que el otro no se habría comprado nunca. Sobre todo, descubrís con qué le gusta veros al otro, una información valiosa que casi nadie pide.

3. El hotel en casa: vuestro dormitorio se convierte en una habitación de hotel

La tarde del 31, uno de los dos prepara el dormitorio como una habitación de hotel: sábanas limpias y bien estiradas, dos toallas dobladas a los pies de la cama, un bombón en cada almohada, la lámpara de la mesilla en lugar de la luz del techo y un papel de «No molestar» pegado en el pomo. La ropa sucia, la tabla de planchar y los juguetes de los niños salen de la habitación. Un dormitorio recogido lo cambia todo, porque el de cada noche os recuerda todo lo que queda por hacer. Dejad un frasco de aceite en la mesilla: un masaje en tres rondas, como el de nuestros juegos sensuales para parejas, encaja de maravilla antes de las doce.

4. Un plato por hora: la cena de Nochevieja que no os deja KO

La gran cena del 31 tiene un defecto que todo el mundo conoce: a las once y media estáis llenos, tenéis calor y el sofá gana. Servid mejor un plato pequeño cada hora, a las nueve, a las diez, a las once y a las doce menos cuarto, y el turrón después de las uvas. Cada uno prepara dos, y el otro no sabe cuáles. Langostinos a las nueve, unas croquetas a las diez, unas vieiras a la plancha a las once, una tabla de quesos antes de las campanadas: coméis tanto como en una Nochevieja de verdad, pero llegáis a las doce ligeros, y despiertos.

5. La cena en la cama: el mantel sobre el edredón

Poned el mantel sobre la cama en lugar de la mesa, y cenad sentados con las piernas cruzadas, con la bandeja entre los dos. Es absurdo, un poco incómodo, y justo por eso funciona: estáis en la habitación donde va a terminar la noche, a veinte centímetros el uno del otro, sin una mesa de por medio. Tened una servilleta a mano para las migas, y una segunda botella enfriándose junto a la cama para no tener que levantaros.

6. La banda sonora de vuestros años: una canción por cada año juntos

Uno de los dos prepara en secreto una lista con una canción por cada año que lleváis juntos: la de vuestro primer verano, la que sonaba sin parar en el coche cuando el mayor era un bebé, la de la boda de vuestros amigos. El otro escucha los diez primeros segundos y tiene que decir el año, y luego qué hacíais ese año. Cada acierto vale un punto, y el que pierde cumple el castigo que elija el ganador. Si queréis tener unos cuantos a mano, nuestros castigos divertidos para parejas están hechos para noches como esta.

7. El balance del año, sin convertirlo en una evaluación de desempeño

El balance del año tiene mala fama, porque enseguida se convierte en la lista de lo que no ha salido bien. Planteadlo de otra manera: cada uno contesta a cinco preguntas, por turnos, en una o dos frases, y nadie comenta.

  • ¿Cuál ha sido el momento del año en que más guapo o más guapa me has visto?
  • ¿Qué noche de este año repetirías tal cual?
  • ¿Cuál fue la vez en que deberíamos haber hecho el amor y nos quedamos dormidos?
  • ¿Qué he hecho este año que notaste y nunca llegaste a decirme?
  • ¿Qué no quieres por nada del mundo que repitamos el año que viene?

La tercera siempre hace reír, y la cuarta muchas veces sienta mejor que un regalo. Si la conversación arranca, nuestro juego de preguntas para parejas tiene ochenta más, con reglas para convertirlo en una partida de verdad.

8. Los propósitos en un sobre: tres deseos cada uno, que se abren el 1 de enero

Cada uno escribe en un papel tres cosas que le gustaría hacer con el otro el año que viene y que nunca ha pedido: un fin de semana sin niños, hacer el amor en otro sitio que no sea el dormitorio, probar el sexo anal, un despertar por sorpresa un domingo por la mañana. Los papeles van a un sobre cerrado, sobre la mesilla. Se abre el 1 de enero al despertar, y cada uno se queda con uno de los deseos del otro y se compromete a cumplirlo antes de que acabe el mes. El sobre quita todo el riesgo de pedir: no pedís nada cara a cara, dejáis un papel. Para hacer esa criba deseo a deseo, nuestras preguntas picantes de sí o no son un buen calentamiento antes de escribir.

9. El casino de Nochevieja: una partida en la que se apuesta la ropa

Sacad la baraja española a las diez y jugad al siete y medio, al cinquillo o a cualquier juego que conozcáis los dos. Cada mano perdida cuesta una prenda, y se cuenta antes de empezar: seis prendas cada uno, joyas incluidas, para que nadie salga con tres vidas de ventaja. El primero que se queda desnudo pierde, y el ganador decide lo que pasa a las doce. Las reglas completas de la guerra de prendas y los demás juegos sexuales para parejas caben en unas líneas, y os ahorran discusiones de arbitraje justo cuando tenéis la cabeza en otra cosa.

10. La última hora en doce retos: uno cada cinco minutos

A las once en punto ponéis un temporizador de cinco minutos, y cada vez que suena, un reto. El duodécimo llega con las campanadas. Es el mejor remedio para la última hora del 31, la que siempre se hace larga mientras esperáis delante de la tele. Los doce retos están justo debajo, en orden, con un sorteo por si preferís que os pillen por sorpresa.

11. Las campanadas en la bañera, o en el balcón

Las uvas son la única tradición que nadie se salta, así que cambiad al menos el sitio. Llenad la bañera a las doce menos veinte, con dos copas, la botella y las doce uvas peladas en un platito en el borde, el móvil apartado con las campanadas en directo, y tomadlas dentro del agua. Si solo tenéis ducha, salid al balcón o a la terraza a las doce menos cinco, con una manta para los dos: el frío os da todas las excusas para estar pegados, y el dormitorio está a diez pasos.

12. Las uvas en la cama, y el año que empieza haciendo el amor

Es la idea más sencilla de la lista, y la que menos se hace, porque hay que preverla. Subid al dormitorio a las doce menos cuarto, con el cava en la cubitera junto a la cama, las uvas en la mesilla y las campanadas en el móvil. Tomaos las uvas en la cama, y en cuanto pase la última, empezad el año haciendo el amor. Despedís el año juntos y empezáis el siguiente de la misma manera. El cava puede esperar, y seguirá frío.

La última hora del año: doce retos, uno cada cinco minutos hasta las campanadas

Las reglas caben en cuatro líneas. A las once, echadlo a cara o cruz para ver quién empieza: ese hace los retos impares, el otro los pares. Un temporizador de cinco minutos marca el siguiente. Ningún reto se rechaza, es lo que hace avanzar la hora. Y el duodécimo llega justo después de la última uva, lo que obliga a lanzar el primero a las once en punto.

  1. El brindis. Levanta la copa por algo concreto que el otro hizo por ti este año, con el mes y, si te acuerdas, el día.
  2. La foto del año. Enseña la foto del otro que más te gusta de las de este año, y di en una frase por qué esa.
  3. El baile lento. Una sola canción, con la luz apagada, en medio del salón: bailáis pegados hasta la última nota, sin decir ni una palabra.
  4. El beso sin manos. Besa al otro durante diez segundos con las manos entrelazadas a la espalda. No puedes soltarlas, aunque se aparte.
  5. La prenda del año viejo. Quítale al otro la prenda que elijas. No vuelve a ponérsela hasta el año que viene, es decir, dentro de menos de una hora.
  6. La confesión del año. Dile al oído el día de este año en que más ganas tuviste de él o de ella, y qué te impidió demostrarlo.
  7. El cubito. Saca un cubito de la cubitera y deslízalo desde la nuca del otro hasta la parte baja de la espalda, lo más despacio que puedas, hasta que se derrita.
  8. Los ojos vendados. Véndale los ojos al otro con una servilleta hasta el reto siguiente, y bésalo donde quieras, menos en la boca.
  9. La copa. Vierte un sorbo de cava en el hueco de su cuello o sobre su vientre, donde te señale, y bébetelo de su piel.
  10. El propósito. Di en voz alta una cosa que quieras hacer en la cama con el otro el año que viene, y ponle fecha. El 1 de enero cuenta.
  11. El desnudo. Quedan diez minutos: desnudaos el uno al otro del todo, una prenda cada uno por turnos, sin dejar de besaros más tiempo del que haga falta para quitar una prenda.
  12. Las doce. En cuanto pase la última campanada, quien tenga este reto decide cómo hacéis el amor por primera vez en el año: la habitación, la postura y quién lleva el mando. El otro no discute.
Sacar una carta al azar

Las 12 cartas del artículo, sacadas al azar. Elegid una familia y guardad de paso las que os gusten para haceros una baraja. No se guarda ni se envía nada.

Pulsad el botón para sacar una carta.

Quedan 12 cartas.

Doce retos son pocos a propósito: una hora pasa volando, y lo más probable es que os saltéis algún temporizador antes del final. Si queréis variar de un año para otro, sacad ideas de nuestros castigos picantes para parejas, manteniendo una subida progresiva hasta el duodécimo.

¿Qué hacer en Nochevieja en pareja si los niños están en casa?

Es lo más habitual, y no impide nada. Solo obliga a partir la noche en dos.

  • Si aguantan hasta las uvas: en España es lo normal, y no pasa nada. Tomad las uvas en familia, con mosto en lugar de cava para ellos, y a la cama. Vuestra noche empieza a la una, y la hora de los doce retos se juega de una a dos: el duodécimo sigue siendo vuestro primer «feliz año» de verdad.
  • Si son pequeños, unas campanadas adelantadas: a las nueve de la noche en la península son las doce en Dubái. Haced las campanadas con ellos a esa hora, con gominolas en lugar de uvas, y a dormir. Antes de los diez años nadie mira el reloj, y se acuestan convencidos de haber recibido el año nuevo.
  • La puerta del dormitorio: si no cierra con llave, poned un pestillo antes del 31. Es la compra más útil de toda la Nochevieja, y os servirá todo el año.
  • Los adolescentes: esos se quedan despiertos hasta las tantas, o salen. Si se quedan, reservad el salón y la cena para la parte familiar de la noche, y trasladad vuestra Nochevieja a dos al dormitorio, con el baño de las campanadas o la hora de los retos. De todas formas, van a estar con el móvil.
  • El 1 de enero, temprano: los niños que se acostaron pronto se levantan pronto. Dejad preparado la víspera un desayuno que puedan servirse solos, ponedles los dibujos y volved a la cama. Quedarse en la cama el día 1 forma parte de la Nochevieja.

Vuestras preguntas sobre la Nochevieja en pareja

¿Cómo hacer una Nochevieja en pareja original?

Cambiad al menos una regla de vuestras noches de siempre: la hora de la cena, la habitación donde coméis, lo que lleváis puesto o el sitio donde os tomáis las uvas. Con una sola regla rota basta para que la noche se recuerde, porque es el contraste con las demás noches lo que la hace destacar. Lo demás, el cava, las velas, la buena cena, solo acompaña.

¿Qué hacer en Nochevieja en pareja sin gastar dinero?

Casi todas las ideas de esta página son gratis. La primera cita repetida, la ropa elegida por el otro, la banda sonora, el balance, los propósitos en un sobre y los doce retos no cuestan más que un poco de preparación. Lo que cuesta en Nochevieja es salir: la canguro, el cotillón, la cena fuera y el taxi. Si os quedáis en casa, podéis gastar ese dinero en una buena botella, o en nada.

¿Cómo aguantar despiertos hasta las doce cuando estáis cansados?

No sirváis una gran cena, servid un plato por hora (idea n.º 4): lo que da sueño es la cena pesada, mucho más que la hora. Echaos una siesta a las cinco si los niños os dejan. Y guardad para la última hora algo que se mueva, los doce retos o el casino, en lugar de la tele. Nadie se duerme con un temporizador que suena cada cinco minutos.

¿Y si uno quiere salir y el otro quedarse en casa?

Haced las dos cosas. Cenad en casa de unos amigos o en un restaurante hasta las once, y volved para la última hora, la de los doce retos, a vuestra casa. Uno tiene su noche con gente, y el otro sus doce campanadas a solas. Si no, alternad de un año a otro, y apuntad en el calendario quién elige el próximo 31.

¿Cómo proponerle a tu pareja una Nochevieja picante?

Díselo una semana antes, no esa misma noche, y propón algo concreto en lugar de una intención: «este año me gustaría que tomáramos las uvas en el dormitorio» se recibe mucho mejor que «¿y si hacemos una Nochevieja un poco picante?». Deja que el otro elija una de las ideas, para que el plan sea de los dos. Si dudas con las palabras, nuestro artículo sobre cómo proponer un juego picante a tu pareja explica qué decir y en qué momento.

¿A qué jugar en Nochevieja en pareja?

A un juego que elija por vosotros. El 31 nadie tiene ganas de buscar castigos ni de inventarse preguntas entre plato y plato: queréis jugar, no hacer de animadores. Una baraja de cartas picantes, o los juegos de Oopsia que se juegan a dos en un solo móvil, hacen ese trabajo: sacan la carta siguiente, suben la intensidad solos y os dejan ocuparos el uno del otro.