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¿Cuánto conoces a tu pareja? Test divertido de 60 preguntas para comprobarlo

Un test de pareja divertido que se juega por puntos: 60 preguntas para adivinar la respuesta del otro, de la nevera al dormitorio. Con reglas y castigos.

Oopsia·15 min de lectura
Una pareja sentada en el suelo, apoyada en el sofá, en pleno ataque de risa, ella enseñándole el papel en el que ha escrito su respuesta, él con la mano en la frente, con un móvil, un bolígrafo y dos copas de vino sobre la mesa de centro

«¿A que no sabes qué pido yo cuando pedimos a domicilio?» Después de diez años juntos, la respuesta os sale sin pensar. Y luego dudáis un segundo entre la pizza barbacoa que vuestra pareja pedía en la época del primer piso y el poke que lleva dos años pidiendo sin que os hayáis fijado del todo.

Esa es toda la gracia de un test de pareja divertido: no mide lo que sabéis del otro, enseña cuánto tiempo lleváis sin actualizarlo. Las respuestas falladas dan mucha más risa que las acertadas, y cada una os cuenta algo de la persona con la que vivís hoy, no de la que conocisteis. Y cuando la última ronda se mete en el dormitorio, ya no os reís exactamente de la misma manera.

Aquí tenéis 60 preguntas divertidas en cinco rondas, de la nevera al dormitorio, con lo que casi todas las listas se dejan fuera: reglas de verdad, un marcador y algo en juego para quien pierda. Encontraréis también un sorteo para sacar las preguntas al azar, una tabla para leer vuestra puntuación y el momento en que es mejor soltar el móvil.

Las reglas del test de pareja: cómo se juega y cómo se puntúa

Un quiz en el que nadie cuenta los puntos no es un quiz, es una conversación. Puede ser muy agradable, pero se desinfla a las diez preguntas porque no hay nada en juego. Estas reglas se explican en dos minutos y cambian la partida entera.

  • Quien tiene el móvil responde en secreto: lee la pregunta para sí, escribe su respuesta en un papel o en las notas del móvil, y le da la vuelta a la pantalla. Escribirla antes evita el famoso «eso es justo lo que iba a decir», que arruina cualquier test jugado de memoria.
  • El otro adivina en voz alta: si acierta, se apunta un punto. Se le da la vuelta al papel, se compara, y ahí es donde suele empezar el ataque de risa.
  • Cada pregunta se juega en los dos sentidos: una vez destapada la respuesta, os cambiáis el puesto y repetís la misma pregunta. Las preguntas están escritas en primera persona («¿qué pido yo?») precisamente por eso: quien lee siempre habla de sí mismo.
  • Quien ha respondido hace de árbitro: «una pizza» cuando el papel dice «una barbacoa», ¿vale o no vale? Quien escribió la respuesta decide, de buena fe y en diez segundos como mucho. Sin un árbitro designado, cada respuesta aproximada se convierte en un juicio y la partida se atasca.
  • La ronda «¿quién de los dos?» se juega de otra manera: en vez de adivinar, señaláis los dos con el dedo a la vez. Las reglas de esa ronda están explicadas justo encima de sus preguntas.
  • Quien pierde cada ronda se lleva un castigo: decidid los castigos antes de empezar, no en el momento en que uno de los dos acaba de perder. En la última ronda cambia lo que está en juego: cada fallo cuesta una prenda.

Para no leer la lista por orden, el sorteo de aquí abajo saca las preguntas al azar, de una ronda concreta o de la lista entera. El botón «Guardar» os permite además montar la partida de antemano, con vuestras doce preguntas preferidas.

Sacar una carta al azar

Las 60 cartas del artículo, sacadas al azar. Elegid una familia y guardad de paso las que os gusten para haceros una baraja. No se guarda ni se envía nada.

Pulsad el botón para sacar una carta.

Quedan 60 cartas.

Ronda 1: el día a día, o lo que creéis saber del otro

Son las preguntas fáciles, y por eso mismo son temibles. Después de años viviendo juntos, uno responde con el recuerdo que tiene del otro y no con la persona de hoy, y se equivoca con una seguridad admirable.

  1. La nevera vacía. Domingo por la noche, la nevera está vacía y a nadie le apetece cocinar: ¿qué es lo primero que propongo?
  2. El pedido. ¿Qué pido siempre, sin falta, cuando pedimos comida a domicilio?
  3. El ritual de la mañana. ¿Qué es lo primerísimo que hago por la mañana, antes incluso de dar los buenos días?
  4. El ruido insoportable. ¿Qué ruido de todos los días me saca tanto de quicio que me voy de la habitación?
  5. La tarea. ¿Qué tarea de la casa voy dejando para luego hasta que acabas haciéndola tú?
  6. El placer culpable. ¿Qué serie, qué programa o qué canción me gusta en secreto y jamás lo reconocería delante de nuestros amigos?
  7. La frase de siempre. ¿Qué frase repito tanto que los niños me imitan a mis espaldas?
  8. El capricho. ¿En qué soy capaz de gastarme un dineral, cuando en todo lo demás miro hasta el último céntimo?
  9. El miedo ridículo. ¿Qué me da miedo, aunque sea completamente inofensivo?
  10. De tal palo. ¿En qué situación creo yo que me parezco más a mi madre o a mi padre?
  11. La noche caída del cielo. Los niños duermen en casa de los abuelos este viernes: ¿qué es lo primero que me apetece hacer? «Dormir» es una respuesta perfectamente válida.
  12. La aplicación. ¿Cuál es la aplicación que más abro en el móvil, de verdad, no la que me gustaría decir?

Ronda 2: los recuerdos, porque estabais los dos

Aquí vivisteis exactamente lo mismo, y no hay mejor fuente de desacuerdos: cada uno se quedó con su versión, y casi nunca coinciden. Recordad que el árbitro es quien ha respondido, incluso cuando tenéis la certeza absoluta de que le falla la memoria.

  1. La primera frase. Según yo, ¿cuál fue la primera frase que me dijiste?
  2. La primera impresión. ¿Qué pensé de ti en el primer minuto, en una sola palabra?
  3. La ropa. ¿Qué llevaba puesto yo en nuestra primera cita?
  4. El primer «te quiero». ¿Quién lo dijo primero, y dónde estábamos, según yo?
  5. La discusión absurda. Según yo, ¿por qué tontería tuvimos nuestra discusión más ridícula?
  6. El regalo fallido. ¿Qué regalo tuyo fingí que me gustaba?
  7. Tierra, trágame. ¿Cuál es la situación más bochornosa que hemos vivido juntos delante de otra gente?
  8. Las vacaciones. ¿Qué vacaciones contigo repetiría mañana mismo, tal cual?
  9. La familia política. ¿Cuál es el momento más incómodo que he pasado con tu familia?
  10. El ataque de risa. ¿Qué ataque de risa es el primero que me viene a la cabeza cuando pienso en nosotros dos?
  11. La reforma. ¿Qué proyecto en común, una mudanza, un mueble de Ikea o una reforma, estuvo a punto de acabar en divorcio, en mi opinión?
  12. La primera noche. ¿Dónde pasamos nuestra primera noche juntos, y qué salió mal, según yo?

Ronda 3: ¿quién de los dos? La ronda en la que se señala con el dedo

En esta ronda cambian las reglas, que son las del «¿quién es más probable que…?» en versión pareja. Quien tiene el móvil lee la pregunta en voz alta, cuenta hasta tres, y los dos señaláis con el dedo a la vez, cada uno hacia sí mismo o hacia el otro. Si señaláis a la misma persona, os lleváis un punto cada uno. Si no estáis de acuerdo, cada uno tiene quince segundos para defender su causa, y nadie puntúa. Esta ronda se juega, por tanto, en equipo, y suele ser la más ruidosa.

  1. El retraso. ¿Quién de los dos tiene al otro esperando en la puerta, con el abrigo puesto, cuando hay que salir?
  2. Las llaves. ¿Quién de los dos pierde más a menudo las llaves, el móvil o las gafas?
  3. La cabezonería. ¿Quién de los dos es incapaz de dar su brazo a torcer en una discusión, aunque sepa de sobra que no lleva razón?
  4. El GPS. ¿Quién de los dos se niega a reconocer que nos hemos perdido?
  5. El capítulo a escondidas. ¿Quién de los dos ve a escondidas el capítulo siguiente de la serie que seguimos juntos?
  6. El catarro. ¿Quién de los dos le echa más teatro a un simple catarro?
  7. La película. ¿Quién de los dos se queda frito en el sofá antes de que acabe la película?
  8. El rencor. ¿Quién de los dos se acuerda todavía, palabra por palabra, de una discusión de hace cinco años?
  9. El poli bueno. ¿Quién de los dos cede antes con los niños?
  10. El móvil en la mesa. ¿Quién de los dos mira el móvil mientras el otro le cuenta cómo le ha ido el día?
  11. El primer paso. ¿Quién de los dos suele dar el primer paso cuando tenemos ganas de hacer el amor?
  12. El volumen. ¿Quién de los dos hace más ruido en la cama?

Ronda 4: ¿y si…? Las hipótesis absurdas

Volvemos a las reglas del principio: uno escribe y el otro adivina. Estas preguntas ya no van de lo que vuestra pareja ha hecho, sino de lo que haría. Es la ronda en la que se descubre que diez años de convivencia no bastan para prever cómo reaccionaría el otro ante una invasión de zombis.

  1. El Gordo. Si me tocara el Gordo de Navidad, ¿qué sería lo primero que me compraría?
  2. La isla desierta. Un mes en una isla desierta, sin nadie más: ¿qué objeto me llevaría, aparte de a ti?
  3. El reality. Si nos apuntaran a un reality, ¿sería Supervivientes, MasterChef o La isla de las tentaciones? ¿Y cuántos días aguantaría yo antes de venirme abajo?
  4. El superpoder. ¿Qué superpoder elegiría, y para qué lo usaría un martes cualquiera?
  5. La otra vida. Si pudiera cambiar de trabajo de la noche a la mañana sin perder ni un euro, ¿a qué me dedicaría?
  6. El reparto. Si rodaran una película sobre nosotros, ¿qué actor o qué actriz haría de mí?
  7. Los zombis. Los zombis invaden la calle: ¿cuál es mi primera reacción, y cuánto tiempo sobrevivo?
  8. El tatuaje. Si mañana tuviera que hacerme un tatuaje sí o sí, ¿qué me tatuaría, y dónde?
  9. La máquina del tiempo. ¿A qué año de nuestra relación volvería para pasar un día?
  10. El cambio de cuerpo. Si intercambiáramos los cuerpos durante veinticuatro horas, ¿qué es lo primero que haría yo?
  11. El suero de la verdad. Con el suero de la verdad en el cuerpo, ¿qué pregunta tuya me daría más miedo?
  12. El fin de semana sorpresa. Nos cae del cielo un fin de semana entero sin niños: ¿propongo irnos de viaje, dormir, o no salir de la cama por un motivo muy distinto?

Ronda 5: el test picante, lo que sabéis de verdad el uno del otro en la cama

En la última ronda cambia lo que está en juego: con cada fallo, quien se ha equivocado se quita una prenda, la que elija el otro. Los puntos siguen contando para el recuento final, pero ya veréis que a partir de la pregunta 54 interesan bastante menos. Es también la ronda de la que más cosas útiles vais a sacar, así que quedaos con las respuestas que os hayan sorprendido.

  1. La postura. Si solo pudiera quedarme con una postura para el resto de mi vida, ¿cuál sería?
  2. La hora. ¿Cuál es mi momento preferido para hacer el amor: por la mañana, en la siesta del domingo, por la noche, o cuando sea con tal de que los niños estén dormidos?
  3. El punto de partida. ¿Dónde me gusta que me beses primero, cuando empezamos?
  4. El sitio. ¿Qué sitio fuera de lo normal elegiría para hacer el amor, si tuviera la certeza de que nadie puede vernos?
  5. El conjunto. ¿Con qué ropa me pareces más deseable?
  6. El podio. ¿Qué noche, o qué tarde, contigo pongo en el número uno?
  7. A solas. ¿Más o menos cuántas veces por semana me masturbo cuando no estás?
  8. La señal. ¿Qué digo, o qué ruido hago, justo antes de correrme?
  9. Dar o recibir. Si tuviera que elegir, ¿prefiero dar o recibir sexo oral?
  10. El sex shop. Me mandas por mi cuenta a un sex shop con cincuenta euros: ¿con qué vuelvo?
  11. La asignatura pendiente. ¿Qué práctica que nunca hemos probado nombraría yo primero: el sexo anal, un juguete, un juego de rol u otra cosa?
  12. La última pregunta. Si el test se acabara ahora mismo, ¿qué me gustaría que hiciéramos en los próximos diez minutos?

El recuento: quién ha ganado, y qué dice vuestra puntuación

Sumad los puntos de cada uno en las rondas 1, 2, 4 y 5: son las 48 preguntas en las que había que adivinar, así que sale una puntuación sobre 48 por persona. La ronda 3 se cuenta aparte, sobre 12, porque mide cuánto estáis de acuerdo y no lo que uno sabe del otro.

Quien gana elige el plan para lo que queda de noche, y quien pierde cumple el castigo acordado. Si no habéis preparado ninguno, sacad unos cuantos de estos castigos divertidos para parejas antes de empezar la partida: un castigo elegido en frío siempre tiene más gracia que uno improvisado por un ganador crecido.

Por puro gusto de leerlo, esto es lo que cuenta la puntuación de cada uno, sin el menor valor científico:

Puntuación sobre 48Lo que quiere decir
De 0 a 15Vives con una persona encantadora a la que no conoces de nada. La buena noticia: te queda muchísimo por descubrir, y la ronda 5 es un buen sitio para empezar.
De 16 a 30Conoces a la persona de hace cinco años. Los fallos te dicen exactamente qué ha cambiado desde entonces.
De 31 a 40Sólido. Has hecho la actualización, con alguna zona de sombra en los recuerdos, donde cada uno guarda su versión.
De 41 a 48O te sabes a tu pareja de memoria, o el árbitro ha sido muy indulgente. Repetid la partida cambiando de árbitro para salir de dudas.

Y en la ronda «¿quién de los dos?», por encima de 8 sobre 12 estáis de acuerdo en los defectos de cada uno, que ya es ahorrarse unas cuantas discusiones.

Cuándo parar

Sesenta preguntas jugadas en los dos sentidos son muchas, y un test que se alarga pierde la gracia. Hay tres señales que valen más que acabar la lista a toda costa.

Cuando la ronda picante ha hecho su trabajo: si uno de los dos está en ropa interior en la pregunta 55, la partida ya ha cumplido su objetivo. Nadie os obliga a llegar hasta la 60, y nadie va a echar de menos el recuento.

Cuando un fallo sienta mal: «¿no te acuerdas de lo que llevaba en nuestra primera cita?» puede escocer más de lo que uno querría. Un fallo es un punto perdido, no un reproche, y ese es el momento de decirlo riéndose y de pasar a la pregunta siguiente. Si escuece de verdad, cerrad la ronda y dejad el tema para otro día.

Cuando ya no os reís: al cabo de dos rondas, un cuarto de hora cada una más o menos, la atención baja. Dejad el resto para otra noche, lo que de paso os da una excelente razón para volver a jugar la semana que viene.

Vuestras preguntas sobre el test de pareja divertido

¿Qué preguntas hacer para saber cuánto conoces a tu pareja?

Las mejores son las que tienen una respuesta corta y comprobable: un plato, un sitio, un nombre, una cifra. «¿Qué pido cuando pedimos a domicilio?» se resuelve en un segundo, mientras que «¿qué me hace feliz?» abre una conversación sin ganador. Esas preguntas no son peores, pertenecen a otro juego, en el que se cuenta en vez de adivinar: es nuestro juego de preguntas para parejas, con un temporizador y comodines en lugar de puntos. Para el test, mezclad el día a día, los recuerdos y las hipótesis absurdas, y acabad en el dormitorio: es el orden que hace subir lo que está en juego sin forzarlo nunca.

¿Cómo hacer un test de pareja casero?

Tomaos cinco minutos cada uno, por separado, para escribir diez preguntas sobre vosotros mismos con la respuesta por detrás. Después hacédselas al otro, una a una. Esta versión casera es estupenda porque cada uno elige lo que le apetece que el otro sepa, y las preguntas que uno escribe sobre sí mismo dicen tanto como las respuestas.

¿Y si uno de los dos conoce mucho mejor al otro?

Es frecuente, y no tiene nada de preocupante: uno observa más, el otro retiene mejor los recuerdos. Ponedle un hándicap a quien más acierta, que tendrá que responder en cinco segundos, o hacedle jugar con las preguntas caseras del otro, escritas de antemano y por fuerza más difíciles de adivinar.

¿Se puede jugar entre parejas de amigos?

Sí, y las rondas 1 a 4 se prestan muy bien, un poco como el juego del zapato que se les hace a los novios en las bodas, o como aquel «Su media naranja» de la tele de los noventa, en el que las parejas tenían que adivinar las respuestas del otro. Cada pareja juega por su cuenta, y gana la que más puntos sume. La ronda 5, en cambio, se queda en casa, y vuestros amigos también lo agradecerán.

¿En qué se diferencia de las preguntas de sí o no?

El test os pide adivinar al otro; el sí o no os pide decir lo que os apetece. El primero es un juego de conocimiento que hace reír, el segundo un juego de confesiones que hace avanzar. Se encadenan muy bien: cuando el test ha terminado y el ambiente ha cambiado, las preguntas picantes de sí o no para parejas toman el relevo justo donde se queda la ronda 5.

A mi pareja le parece una cursilada, ¿cómo la convenzo?

No le propongas «un test de pareja». Hazle la pregunta 2 una noche en la mesa, así, sin más, y cuenta los puntos en voz alta. A la tercera pregunta querrá la revancha. Y si preferís que otro lea las preguntas y lleve la cuenta por vosotros, eso es exactamente lo que hacen los juegos de Oopsia, que se juegan entre dos en un solo móvil.